
Aparecen todo el tiempo, en mi camino, en el tuyo, a veces las piedras son
humanas y otras veces hasta sonríen!
La mayoría son bellas, rusticas e inmóviles.
Y lo bueno es verlas no como obstáculos,
sino como fortificadores de la (tu, mi) constancia al caminar.
Al ver esta foto me asaltan los recuerdos de una niñez a la cual quizas niños de hoy no tengan acceso y es al jugar en las vias del tren cuando caminaba a escondidas de mis padres para ir a la escuela.
ResponderBorrarSi una foto es capaz de eso, entonces ya tiene sentido!
ResponderBorrarGracias Diego! Un abrazo!